Variación sobre José Asunción Silva

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El Misterioso Amor de José  Asunción Silva

Un 27 de noviembre (corría el año de 1865) nació un hijo de Ricardo Silva Frade y Vicenta Gómez Diago, que estaba destinado a convertirse, con el paso del tiempo, en uno de los poetas más importantes de la lengua castellana.

Vale la pena analizar en qué consiste la permanencia de la poesía de Silva, cuando tantos de sus contemporáneos, los que publicaron versos en 1889 en "La Lira Nueva” que editó José María Rivas Groot, han desaparecido de la memoria de los lectores y de las antologías de poesía colombiana.
Han contribuido a esa permanencia Alberto Miramón, cuyo libro "José Asunción Silva” publicado en 1937 es la primera obra biográfica que se conoce del poeta.  También Roberto Liévano, autor de "En torno a Silva", impreso por Editorial El Gráfico de Bogotá en 1946 y Fernando Charry Lara, cuyo manual sobre Silva hizo circular Procultura en 1989, Héctor Orjuela, autor de "La búsqueda de lo imposible", Bogotá, 1991;  Enrique Santos Molano, quien dedicó largos años a la investigación que lo condujo a publicar "El Corazón del Poeta",en 1992; Ricardo Cano Gaviria, cuyo admirable libro "José Asunción Silva, una vida en clave de sombra" fue publicado por Monte Ávila en Caracas en 1992.  Juan Gustavo Cobo Borda, cuya utilísima compilación "Leyendo a Silva" para el Instituto Caro y Cuervo apareció en 1994. Fernando Vallejo, autor de “Chapolas Negras", publicado por Alfaguara -Santillana en Bogotá en 1995.

Francia fue la mayor influencia que Silva recibió en su vida.  Los dos años de Europa fueron definitivos, marcaron su comportamiento y su obra.  Se habla de las influencias de Baudelaire, de Mallarmé, de Proudhomme.  Existe, muy claramente, la de Gerard de Nerval, el poeta precursor del simbolismo. Estos eran los poetas que Silva trajo de Francia, a la Bogotá conventual de 1886, donde le esperaba la muerte de su padre, la quiebra económica, la desadaptación al medio, la lucha infructuosa por salir adelante económicamente, el viaje a Caracas, el naufragio del Amerique...

Las Mil Facetas de Silva

Las múltiples facetas de la personalidad de Silva han sido examinadas una por una. Los biógrafos han comparado interpretaciones y cada uno ha revelado su verdad, la suya propia, pues la de Silva se la llevó consigo el 24 de mayo de 1896. Lo único válido, aún más que las versiones de sus contemporáneos, es lo que nos dicen sus palabras, sus versos, su novela "De Sobremesa", sus cartas y hasta sus tristes libros de cuentas.

Quién era la mujer a quien Silva verdaderamente amó? Su fiel amigo Baldomero Sanín Cano guardó siempre un discreto silencio. Las versiones, tan difundidas, del amor incestuoso del poeta por su hermana, acongojaban hasta el llanto a la valerosa feminista que fue Georgina Fletcher, amiga muy cercana de Elvira. Daniel Arias Argáez mencionaba, sin dar nombres por supuesto, a mujeres casadas, una de las cuales tenía una hija extraordinariamente parecida al poeta.

La Confusión de los "Nocturnos"

Está claro que el "Nocturno” famosísimo, el llamado "Nocturno de las sombras" fue escrito para Elvira. Ella murió en enero de 1891 y es el mismo Sanín Cano quien nos explica la costumbre que tenían los dos hermanos de salir a caminar por la noche, en los alrededores de su quinta, durante el duelo por la muerte de su padre, que los confinó a Chapinero, que entonces era pleno campo. Este es el origen del poema que Rubén Darío llamó "arco toral de la poesía castellana", soberbia sinfonía de palabras que ha sido leída, recitada, memorizada y traducida a muchos idiomas en el mundo.

El Nocturno se publicó por primera vez en Cartagena, cuando el poeta viajaba a hacerse cargo de un puesto en la Legación de Colombia en Caracas, que el vicepresidente Miguel Antonio Caro le había concedido, para buscar una salida a la quiebra de los negocios del infortunado hijo de Don Ricardo Silva. Contaba, por supuesto, con el apoyo del Presidente Rafael Núñez, a quien visitó en su voluntario retiro de El Cabrero. Pero el hecho de que Silva no editara sus poemas en vida, causó el que se publicara también como "Nocturno” un poema que en su primera versión se llamó "Ronda" y que fue escrito en 24 de diciembre de 1889, mucho antes de morir Elvira:

El inventor de la especie, gracias a la confusión entre los respectivos poemas, fue el escritor venezolano Rufino Blanco Fombona. Pero ya que "Poeta di paso" no fue escrito para Elvira, quién podía existir en la gris Bogotá de 1889, a quien se pudieran aplicar estas palabras:  “El ataúd heráldico en el salón yacía”? Ismael Enrique Arciniegas da una opinion sobre la destinataria real -o irreal– del poema. Oigamos lo que dice Arciniegas, amigo y contemporáneo de Silva y uno de los pocos poetas que perduran de los que publicaron en "La Lira nueva":

"La escritora norteamericana Edna Worthley Underwood, traductora al inglés de muchos poetas colombianos, me escribió en 1933, pidiéndome datos sobre Silva, pues se proponía escribir una biografía del poeta bogotano. Preguntaba si todos los "Nocturnos" fueron inspirados por Elvira. Le contesté que no y que yo creía que la inspiradora del poema que empieza "Poeta di paso" había sido María Bashkirtseff".

Se basaba Ismael Enrique Arciniegas en la admiración que Silva experimentaba por la bella pintora rusa, por su "Diario" que fue uno de los libros que trajo consigo a su regreso de Francia por sus visitas frecuentes, cuando vivía en París, a la tumba que la guarda en el cementerio de Passy, por la presencia de María Bashkirtseff en la novela "De Sobremesa". "Casi pensé -dice Arciniegas- que Silva estaba profundamente enamorado del recuerdo de María Bashkirtseff, muerta en 1884". Emilio Cuervo Márquez, en una conferencia pronunciada en La Sorbona de París al promediar la década de los años 30, al hablar de la novela "De Sobremesa" dijo: "La novela nos revela, a la par que la rara cultura artística de Silva, su exaltación ardiente por una mujer joven, hermosa y muerta, calificada por sus admiradores de viviente divinidad y a quien él conoció a través de su Diario: María Bashkirtseff. La apasionada admiración del artista por la dulce muerta fluye a través de la novela citada".

Quien era ella? Nació en Rusia el 11 de noviembre de 1860 y murió en París el 31 de octubre de 1884, a  los 24 años. Silva no la conoció viva jamás. Cuando él llegó a París, en noviembre de 1884, María Bashkirtseff acababa de morir. Fue la mujer que, según Alberto Miramón, sorprendió a Zolá, embelesó a Coppée y cautivó el espíritu inquieto de Maurice Barrés, quien en el "Diario de una Cosmopolita" la llamó "Nuestra Señora del Perpetuo Deseo".

Dice así Silva en ' Sobremesa":

"El amor que a la Bashkirtseff profesamos algunos de hoy tiene como causa verdadera e íntima ese Diario, en que escribió su vida y que es el espejo fiel de nuestras conciencias y de nuestra sensibilidad exacerbada... Hay frases en el Diario de la rusa que traducen tan sinceramente mis emociones, mis ambiciones y mis sueños, mi vida entera, que no habría podido jamás encontrar yo mismo fórmulas más netas para anotar mis impresiones.”  Aquella a quien Mauricio Barrés propone que veneremos bajo la advocación adorable de Nuestra Señora del Perpetuo Deseo.  Jamás figura alguna de virgen soñada por un poeta: Ofelia, Julieta, Virginia, Graziela, Evangelina, María, me ha parecido más ideal que la maravillosa criatura que nos dejó su alma escrita en los dos volúmenes que están abiertos ahora sobre mi mesa de trabajo y sobre cuyas páginas cae, a través de las cortinas de gasa japonesa que velan los vidrios del balcón, la diáfana luz de esta fresca mañana de verano parisiense..."

Para Nicolás Bayona Posada, "Europa fue para Silva lo que la libertad para el ave cautiva" A su regreso,  siguió viviendo en la ficción de Francia, que para él era la verdad de su espíritu.

Verdad o Ficción

La ficción puede llegar a convertirse en la verdad de un poeta. Puede ser verdad o ficción que Silva tuviera en su mente la frágil figura de la rusa, cuando escribió su "Ronda" que luego, en las vicisitudes editoriales que sufren los libros cuando el autor no está presente, quedó indeleblemente unida al "Nocturno" de Elvira. Y alimentó a través del tiempo, la idea del incesto.

Seguramente el poeta había leído "VERA" esa maravillosa ficción de Villiers de L’Isle Adam, y por consiguiente no es extraño que haya tratado de materializar a María Bashkirtseff, así como el Conde de Atholl logró, con la fuerza del amor, materializer a Vera, su esposa muerta.  También Edgar Allan Poe, cuya obra tanto admiraba Silva y que posiblemente influyó en él, trasmutó a la muerta Ligeia al cuerpo de Lady Rowena Tremanion de Tremaine...

Silva fluctuaba entre el romanticismo y el simbolismo, principal elemento de la suma de escuelas que fue el Modernismo, según definición de Fernando Charry Lara. La influencia en él de los poetas franceses es notable. Hay términos en el poema "Poeta di paso" que orientan a creer en la versión de Ismael Enrique Arciniegas:

"En señorial alcoba, do la tapicería
amortiguaba el ruido con sus hilos espesos...”

Las descripciones que de su propio entorno hace la pintora rusa en su Diario se acercan mucho a esta "señorial alcoba". Ella dice: "Encuentro más encanto en las viejas telas o en los dorados ennegrecidos por el tiempo, en las columnas y en los ornamentos de otras épocas que en los ricos adornos de mal gusto y chillones".  Existen otras situaciones en el poema que afianzan la tesis de Arciniegas:

"Ah, de .la noche trágica me acuerdo todavía!
El ataúd heráldico en el salón yacía....

Ese ataúd heráldico, sería el de una princesa rusa y María Bashkirtseff lo era. En la gris Bogotá de 1889 era muy difícil que existiera una mujer a quien se pudieran aplicar estos términos.

“Ronda” tiene fecha del 24 de diciembre de 1889. Elvira murió mucho más tarde, en enero de 1891. Ahora que tantos buscamos desentrañar el sentido de cada una de las palabras que escribió Silva, que son lo único cierto que de él tenemos, unamos a la sombra "fina y lánguida" de Elvira esta otra, la de María "la rusa de ojos glaucos y de bruno cabello" que en el poema de Valencia "Leyendo a Silva” "pasa con sus pinceles de marta y de camello"

Estas fueron las palabras de Silva para María Bashkirtseff:

"Feliz tú, muerta ideal, que llevaste del universo una visión intelectual y artística.  Feliz tú que encerraste en los límites de un cuadro la obra de arte soñada y diste en un libro la esencia de tu alma, si se te compara con el fanático tuyo que, a los veintiséis años, al escribir estas líneas, siente dentro de sí bullir y hervir millares de contradictorios impulsos, encaminados a un solo fin, el mismo tuyo: poseerlo todo !Feliz tú, admirable Nuestra Señora del Perpetuo Deseo".
Terminamos así este análisis de una de las multiples facetas de José Asunción Silva:  La de su misteriosa actitud ante el amor.

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