Memoria de Antonio Machado

"Ligero de equipaje, casi desnudo como los hijos de la mar” murió Antonio Machado en Colliure, una pequeña población marítima sobre el Mediterráneo cerca de la frontera de Francia con España, el Miércoles de Ceniza 22 de febrero de 1939.

Al día siguiente, cuando regresaba el cortejo del humilde cementerio francés donde reposa para siempre el poeta, su fiel hermano José encontró en un bolsillo del viejo y raído gabán que Machado usó en sus últimos días, unas palabras escritas con letra temblorosa y fugaz:

“Estos cielos azules y este sol de la infancia...”

Sevilla

“Mi infancia son recuerdos de un patio de Sevilla
y un huerto claro,. donde madura el limonero”

En la Calle de Las Dueñas de Sevilla está el palacio veraniego de los Duques de Alba.. En la puerta una placa dice así: “En una vivienda de este palacio nació, el 26 de julio de 1875, el poeta Antonio Machado.Aquí conoció la luz, el huerto claro, la fuente y el limonero. Ayuntamiento de Sevilla, 1985”.

Antonio fue el segundo hijo del matrimonio de Antonio Machado Alvarez y Ana Ruiz. El mayor fue Manuel. Menores que Antonio fueron José, Joaquín y Francisco. Manuel destacó como gran poeta en la corriente modernista. José fue pintor. De Joaquín y Francisco se sabe muy poco.

Madrid

Antonio Machado tenía ocho años cuando su familia llegó a la capital española. Se instalaron en un piso de la Calle Claudio Coello, esquina a Villanueva. Fue matriculado junto con Manuel en el Instituto Libre de Enseñanza, a cuyos maestros guardó siempre –son sus propias palabras– vivo afecto y profunda gratitud.

Afecto y gratitud que le inspiraron el Elogio a Don Francisco Giner de los Ríos, uno de sus poemas más conocidos, escrito en Baeza en febrero de 1915, que termina diciendo:

“Allí el maestro un día
soñaba un nuevo florecer de España”.

Un nuevo florecer de España” era la meta del movimiento ideológico que surgió en la Península a fines del siglo XIX, motivado principalmente por la pérdida de las Colonias. Este movimiento defendía una urgente renovación de la vida política española, lo que suponían que vendría a solucionar los problemas del país. Fue el ideal de la Generación del 98 y de sus grandes representantes filosóficos y literarios.

Antonio y Manuel

Hablar de Antonio Machado sin mencionar a su hermano Manuel es imposible. Los separaba sólo un año de diferencia (Manuel nació en agosto de 1874) y estuvieron desde la infancia profundamente unidos.

Geográfica e ideológicamente los separó la Guerra Civil. Manuel estaba en Burgos en julio de 1936 y apoyó a Franco. Antonio vivía en Madrid y era ferviente defensor de la República. Pero sus nombres están unidos para siempre, en la palabra poética que compartieron, en las obras de teatro que escribieron juntos.

Vivían fraternalmente unidos para soñar, trabajar y escribir. Cuando la timidez innata de Antonio le impedía decir sus versos en público, Manuel dejaba oir su voz alta y segura, que prestaba a las palabras de su hermano inusitado brillo.

Antonio Machado lo reconoció así en su poema “Retrato”:

“¿Soy clásico o romántico? No sé. Dejar quisiera
mi verso como deja el capitán su espada,
famosa por la mano viril que la blandiera,
no por el docto oficio del forjador preciada”

París

En 1889 y 1902 Antonio y Manuel Machado viajaron dos veces a París. Trabajaron como traductores en varias editoriales, conocieron a Rubén Darío y vivieron la bohemia literaria de aquel fin de siglo legendario. En el segundo viaje, Enrique Gómez Carrillo consiguió para Antonio un cargo en la embajada de su país, Guatemala. Porque Antonio Machado vivió siempre de su trabajo:

“Y al cabo nada os debo. Me debéis cuanto escribo.
A mi trabajo acudo, con mi dinero pago
el traje que me cubre y la mansión que habito,
el pan que me alimenta y el lecho donde yago”

Al regresar definitivamente a España, Antonio Machado publica “Soledades”. Era el año de 1903 y el libro fue recibido con gran entusiasmo por la crítica.

Soria y Leonor

En 1907 el poeta obtiene la cátedra de Lengua Francesa en el Instituto de Soria. Soria está situada en la región de Castilla y León, en la cuenca alta y fría del Duero. “Allí me casé –dice Machado en su autobiografía– allí murió mi esposa, cuyo recuerdo me acompaña siempre”.

Iba a encontrar en Soria la “aguda espina dorada” del amor.

“Aguda espina dorada,
quién te pudiera sentir
en el corazón clavada...”

Cuando se conocieron Leonor Izquierdo tenía trece años de edad y Antonio Machado treinta y dos. Ella era fina, menuda y trigueña, de frente alta e inmensos ojos oscuros.

El se enamoró desde el primer momento. La amó intensamente, con temor timidez y temblor. Transcurrieron dos años, durante las cuales la niña se fue enamorando también del serio y silencioso Vice Director del Instituto de Soria. Se casaron el 30 de julio de 1909 en la iglesia de Santa María la Mayor. “Si la felicidad es algo posible y real –escribía años más tarde el poeta– yo la identificaría mentalmente con mis años de Soria y con el amor de mi mujer, cuyo recuerdo constituye el fondo más sólido de mi espíritu”.

“De toda la memoria sólo vale
el don preclaro de evocar los sueños”

Porque sólo era un sueño. En el verano de 1911, encontrándose ambos en viaje de estudios de Antonio Machado en París, se manifestaron en Leonor Izquierdo los primeros síntomas de la tuberculosis que la llevó a la tumba un año después, al comenzar el mes de agosto de 1912, cuando acababan de cumplir tres años de matrimonio.

“Señor, ya me arrancaste lo que yo más quería.
Oye otra vez Dios mío mi corazón cantar.
Tu voluntad se hizo, Señor contra la mía.
¡Señor, ya estamos solos mi corazón y el mar!

Los cinco años de Soria fueron trascendentales en la vida y en la obra de Antonio Machado. En esa época escribió y publicó “Campos de Castilla”. Soria estuvo presente siempre en su memoria y en sus versos:

“Soria fría, la campana
de la Audiencia da la una.
Soria, ciudad castellana
¡tan bella! bajo la luna....”

Cuando en 1932 lo hicieron “Hijo adoptivo de Soria” visitó nuevamente la tumba de su amada, en el cementerio de El Espino. La sencilla lápida dice: DOÑA LEONOR IZQUIERDO DE MACHADO 1° DE AGOSTO DE 1912. A LEONOR, ANTONIO.

En Baeza

Vivió entre 1912 y 1917 en Baeza, en tierras andaluzas de Jaén. Baeza es llamada la “Salamanca Andaluza”. En 1916 estuvo allí, en viaje de estudios, Federico García Lorca. El joven granadino admiraba y respetaba profundamente al autor de “Campos de Castilla”. Veinte años más tarde Machado escribiría: “Se le vio caminando entre fusiles/ por una calle larga/ salir al campo frío/ aún con estrellas de la madrugada”.

Inmensamente triste por la ausencia de Leonor, así era la vida del poeta en Baeza, contada por Rafael Laínez Alcalá, uno de sus alumnos. “Solía encontrar a Don Antonio sentado bajo el olmo de la Puerta del Conde. Lo recuerdo apoyado con sus dos manos en su cayado, llenos los ojos de lejanía, inmóvil...

Inmóvil... “¡Ay, ya no puedo caminar con ella!” dice en uno de sus poemas. En otro de aquel tiempo, sueña que ella regresa:

“Soñé que tú me llevabas
por una blanca vereda,
en medio del campo verde,
hacia el azul de las sierras...”

Segovia y Guiomar

En 1918 consiguió que lo trasladaran de Baeza a Segovia, otra vez en Castilla y León, más cerca de Madrid. En Segovia se encuentra la Casa Museo de Antonio Machado, única en España. Está situada en la Calle de los Desamparados No. 11. Así lo vio entonces el poeta Gerardo Diego: “Por allá va Antonio Machado/ más a rastras que de costumbre./ Hábito de Desamparados/ desde el Callejón a la cumbre”.

En Segovia dictó cátedra de francés en el Instituto General y Técnico (hoy Nacional Femenino de Bachillerato). La casa fue adquirida por un grupo de profesores, que organizaron la Academia de Historia y Arte de San Quirce, un generoso pretexto para comprar a doña Luisa Torrego la modestísima habitación donde vivió Machado. Hoy se habla de convertir en Museo Antonio Machado el Hotel Quintana de Colliure, donde murió el poeta.

Al Instituto fue un día a buscar a Machado una mujer que estaba destinada a ser el último amor de su vida. Se llamaba Pilar Valderrama y quería entregarle un libro que acababa de publicar: (posiblemente “Huerto Cerrado”). Seis años antes había aparecido el titulado “Las piedras de Horeb”. Según Federico Carlos Saínz de Robles, ella supo en sus versos “exponer con serenidad y melancolía los más hondos problemas del corazón femenino”. Tenía treinta y seis años, era menuda y morena, con bellos ojos. Estaba destinada a ser “Guiomar”.

Fue en realidad “otro milagro de la primavera”, el mismo que el corazón de Antonio Machado, hondamente dolorido por la muerte de Leonor, invocaba en Soria, en el año triste de 1912. Habían pasado más de quince años y el poeta olvidó su soledad. Pilar Valderrama inspiró las “Canciones a Guiomar”. El poeta tomaba semanalmente el tren a Madrid, ese tren que todavía se detiene en todas partes, para encontrarse con ella secretamente. Leonor Izquierdo amó al hombre bueno. Pilar Valderrama al gran poeta, con quien podía compartir sus versos, que son, citando nuevamente a Saínz de Robles “para ser leídos en voz baja”. El mismo crítico y antologista afirma que “su lirismo delata la influencia de Antonio Machado”. Ella publicó en 1930 un tercer volumen titulado “Esencias”. En 1941, pasada ya la guerra y muerto el poeta, publicó “Holocausto”. Varios poemas de este libro son claramente dedicados a él: “Y quiero, aunque la muerte te llevó de la vida,/ llevarte vivo siempre dentro del corazón”.

Cuando ella murió su familia permitió la publicación de “Yo soy Guiomar”, donde cuenta la historia real de sus amores, que durante mucho tiempo fueron apenas un rumor, provocado por infidencias de la escritora Concha Espina.

Madrid y La República

Llega en 1931 la República y al muy republicano Antonio Machado se le propone una cátedra en el Instituto Calderón de la Barca de Madrid. Queda atrás Segovia, con el barco de piedra del Alcázar, el majestuoso acueducto romano y la tumba de San Juan de la Cruz, santo patrono de todos los poetas del mundo. Machado se instala en Madrid, donde viven su madre y sus hermanos.

En 1936 aparece su libro en prosa “Juan de Mairena”. Habla Juan de Mairena a sus discípulos, en la clase de Retórica y Poética:

—Señor Pérez, salga usted a la pizarra y escriba: LOS EVENTOS CONSUETUDINARIOS QUE ACONTECEN EN LA RUA.
El alumno escribe lo que se le dicta.
—Vaya usted poniendo eso en lenguaje poético.
El alumno, después de meditar, escribe: LO QUE PASA EN LA CALLE.
—Mairena: No está mal...

A los futuros escritores les aconseja:

“Sabe esperar, aguarda que la marea fluya,
así en la costa un barco, sin que el partir te inquiete.
Todo el que aguarda sabe que la victoria es suya,
porque la vida es larga y el arte es un juguete...”

Machado era ante todo un filósofo. Joaquín Marco anota que, más que un hombre de su tiempo era un hombre del futuro. Cuando por boca de Juan de Mairena habló de las teorías existencialistas, hacía muy poco que había aparecido “El Ser y el Tiempo” de Martin Heidegger. Hoy se ha llegado a hablar hasta de un Machado vanguardista, alejándolo de los tópicos que lo enmarcan estrictamente como emblema poético de la Generación del 98. La verdad es que, si bien Machado se integraba al movimiento literario y filosófico de esa hora, miraba siempre al futuro. Era ante todo un ideólogo de la justicia social y un ferviente enamorado de España.

La Guerra Civil

El 18 de julio de 1936 estalla la Guerra Civil Española. Pocos meses después, en el otoño, el gobierno encarga al Quinto Regimiento que comanda Enrique Lister, ”español indomable, puño fuerte” la evacuación de los intelectuales hacia Levante. Machado se resiste a partir. Finalmente Rafael Alberti y León Felipe consiguen convencerlo de la necesidad de salir de Madrid con los suyos, ante el invierno que se avecina con su tremenda escasez de alimentos y calefacción.

Parten Doña Ana Ruiz de Machado, de ochenta y cuatro años de edad, el poeta y sus hermanos José y Joaquín con las esposas e hijas de éstos. Van hacia Valencia (“Valencia de finas torres / bajo el lírico cielo de Ausias March”).

Guiomar ha huido con su esposo y sus hijos a Portugal. Machado le escribe desde Rocafort frases de amor y nostalgia que ella sólo podrá conocer años más tarde:

“De mar a mar entre los dos la guerra
más honda que la mar...”

El Exilio y la Muerte

Luego viajan hacia Barcelona, donde se encuentran cuando se rompe el frente republicano de Cataluña. El 22 de enero de 1939 toman la ruta del exilio hacia Francia. Huyen centenares de miles de personas. El barro atasca los caminos. Tienen que abandonar el vehículo y los equipajes y buscar a pie la frontera francesa.

Todo se pierde, poemas inéditos de Machado, lecciones de Juan de Mairena, cartas de Guiomar...

El 27 de enero llegan a territorio francés. Los acompaña el fiel escritor y periodista español Andrés García de la Barga (Corpus Barga), quien cruza la frontera en medio de la lluvia, llevando en brazos a la frágil y trémula anciana. Ella pregunta constantemente: ¿Ya vamos a llegar a Sevilla?

En Colliure les consigue alojamiento en la Pensión Quintana. Madame Quintana los acoge con generosidad y afecto. Luis Santullano quiere llevárselos de inmediato a París, pero Antonio Machado se niega. Sabe que ya es tarde.

El 22 de febrero de 1939 deja de latir el cansado corazón del poeta. Doña Ana muere tres días después. Hoy reposan juntos en el tranquilo cementerio de Colliure.

Antonio Machado no tuvo hijos. De la suerte de sus hermanos y sobrinos se sabe muy poco. Tal vez a la descendencia de éstos podría aplicársele el doloroso letrero visto en un muro de Valencia: “Somos los nietos de los que perdieron la guerra. No somos nada.”

La única Fundación Antonio Machado que existe tiene sede en la Municipalidad de Colliure. Los franceses, a los que el poeta quería muy poco, han sido generosos con su memoria. Sólo ahora, después de más de medio siglo de su muerte, el Ayuntamiento de su natal Sevilla manifiesta interés y busca acordar con la Municipalidad de Colliure que se convierta en Museo Antonio Machado el Hotel Quintana, donde el poeta pasó sus últimos días.

En Sevilla se ha establecido también el Premio de Poesía Antonio Machado. Es posible que en algún momento se piense en repatriar sus cenizas. Seguramente él querría descansar al lado de Leonor, en Soria. Mientras tanto, su prestigio crece y nadie duda ya que fue el más grande poeta español del Siglo XX.
  
Retrato

Mi infancia son recuerdos de un patio de Sevilla
y un huerto claro donde madura el limonero;
mi juventud, veinte años en tierra de Castilla;
mi historia, algunos casos que recordar no quiero.

Ni un seductor Mañara ni un Bradomín he sido
-ya conocéis mi torpe aliño indumentario-
mas recibí  la flecha que me asignó Cupido,
y amé cuanto ellas pueden tener de hospitalario.

Hay en mis venas gotas de sangre jacobina,
pero mi  verso brota de manantial sereno;
y, más que un hombre al uso que sabe su doctrina
soy, en el buen sentido de la palabra, bueno.

Adoro la hermosura, y en la moderna estética
corté las viejas rosas del huerto de Ronsard;
mas no amo los afeites de la actual cosmética,
ni soy un ave de esas del nuevo gay-trinar.

Desdeño las romanzas de los tenores huecos
y el coro de los grillos que cantan a la luna.
A distinguir me paro las voces de los ecos,
y escucho solamente, entre las voces, una.

¿Soy clásico o romántico?  No sé. Dejar quisiera
mi verso, como deja el capitán su espada:
famosa por la mano viril que la blandiera,
no por el docto oficio del forjador preciada.

Converso con el hombre que siempre va conmigo
-quien habla sólo espera hablar a Dios un día-
mi soliloquio es plática con este buen amigo
que me enseñó el secreto de la filantropía.

Y al cabo, nada os debo; debéisme cuanto he escrito.
A mi trabajo acudo, con mi dinero pago
el traje que me cubre y la mansión que habito,
el pan que me alimenta y el lecho en donde yago.

Y cuando llegue el día del último viaje,
y esté al partir la nave que nunca ha de tornar,
me encontraréis a bordo ligero de equipaje,
casi desnudo, como los hijos de la mar.

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Esta Luz de Sevilla

Esta luz de Sevilla...Es el palacio
donde nací, con su rumor de fuente.
Mi padre, en su despacho. La alta frente,
la breve mosca y el bigote lacio.

Mi padre, aún joven. Lee, escribe, hojea
sus libros y medita. Se levanta;
va hacia la puerta del jardín. Pasea.
A veces habla solo, a veces canta.

Sus grandes ojos de mirar inquieto
ahora vagar parecen, sin objeto
donde puedan posar, en el vacío.

Ya escapan de su ayer a su mañana;
ya miran en el tiempo ¡padre mío!
piadosamente mi cabeza cana.

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A Don Francisco Giner de los Ríos

Como se fue el maestro,
la luz de esta mañana
me dijo: Van tres días
que mi hermano  Francisco no trabaja.
¿Murió?....Sólo sabemos
que se nos fue por una senda clara,
diciéndonos: Hacedme
un duelo de labores y esperanzas.
Sed buenos y no más, sed lo que he sido
entre vosotros: alma.
Vivid, la vida sigue,
los muertos mueren y las sombras pasan;
lleva quien deja y vive el que ha vivido.
¡Yunques, sonad; enmudeced, campanas!

Y hacia otra luz más pura
partió el hermano de la luz del alba,
del  sol de los talleres,
el viejo alegre de la vida santa.
Oh, sí, llevad, amigos,
su cuerpo a la montaña,
a los azules montes
del ancho Guadarrama.
Allí hay barrancos hondos
de pinos verdes donde el viento canta.
Su corazón repose
bajo una encina casta,
en tierra de tomillos, donde juegan
mariposas doradas...
allí el maestro un día
soñaba un nuevo florecer de España.

Baeza, 21 febrero, 1915.

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Yo Voy Soñando Caminos

Yo voy soñando caminos
de la tarde ¡Las colinas
doradas los verdes pinos,
las polvorientas encinas1...
¿Adónde el camino irá?
Yo voy cantando, viajero
a lo largo del sendero...
-La tarde cayendo está-
“En el corazón tenía
la espina de una pasión;
logré arrancármela un día:
ya no siento el corazón”

Y todo el campo un momento
se queda mudo y sombrío
meditando. Suena el viento
en los álamos del río.

La tarde más se oscurece
y el camino que serpea
y débilmente blanquea
se enturbia y desaparece.

Mi cantar vuelve a plañir:
“Aguda espina dorada,
quién te pudiera sentir
en el corazón clavada”
.
(Soledades, 1899-1907)

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Y Podrás Conocerte

Y podrás conocerte, recordando
del pasado soñar los turbios lienzos,
en este día triste en que caminas
con los ojos abiertos.

De toda la memoria sólo vale
el don preclaro de evocar los sueños.

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Campos de Soria

¡Soria fría, Soria pura,
cabeza de Extremadura,
con su castillo guerrero
arruinado, sobre el Duero;
con sus murallas roídas
y sus casas denegridas!

¡Muerta ciudad de señores
soldados o cazadores;
de portales con escudos
de cien linajes hidalgos,
y de famélicos galgos,
de galgos flacos y agudos,
que pululan
por las sórdidas callejas,
y a la medianoche ululan,
cuando graznan las cornejas!

¡Soria fría! La campana
de la Audiencia da la una,
Soria, ciudad castellana
¡tan bella! bajo la luna.

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El Crimen fue en Ganada

Se le vio, caminando entre fusiles,
por una calle larga,
salir al campo frío,
aún con estrellas de la madrugada.
Mataron a Federico
cuando la luz asomaba.
El pelotón de verdugos
no osó mirarle la cara.
Todos cerraron los ojos,
rezaron ¡ni Dios te salva ¡
Muerto cayó Federico
-sangre en la frente y plomo en las entrañas-
Que fue en Granada el crimen
sabed - ¡pobre Granada! – en su Granada.

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II

El Poeta y la Muerte

Se  le vio caminar solo con Ella,
sin miedo a su guadaña
-Ya el sol en torre y torre, los martillos
en yunque – yunque y yunque- de las fraguas.
Hablaba Federico
requebrando a la muerte. Ella escuchaba.
“Porque ayer en mi verso, compañera,
sonaba el golpe de tus secas palmas,
y diste el hielo a mi cantar, y el filo
a mi tragedia con tu hoz de plata,
te cantaré la carne que no tienes,
los ojos que te faltan,
tus cabellos que el viento sacudía,
los rojos labios donde te besaban
Hoy como ayer, gitana, muerte mía,
qué bien contigo a solas,
por estos aires de Granada, ¡mi Granada!”

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III

Se les vio caminar..
Labrad, amigos,
de piedra y sueño en el Alhambra,
un túmulo al poeta,
sobre una fuente en donde llore el agua,
y eternamente diga:
el crimen fue en Granada, ¡en su Granada!

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Soñé que Tú Me Llevabas

Soñé que tú me llevabas
por una blanca vereda,
en medio del campo verde,
hacia el azul de las sierras,
hacia los montes azules
una mañana serena.

Sentí tu mano en la mía,
tu mano de compañera,
tu voz de niña en mi oído
como una campana nueva,
como una campana virgen
de un alba de primavera.
¡Eran tu voz y tu mano
en sueños, tan verdaderas!
Vive, esperanza, ¡quién sabe
lo que se traga la tierra!

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A un Olmo Seco

Al olmo viejo, hendido por el rayo
y en su mitad podrido,
con las lluvias de abril y el sol de mayo,
algunas hojas verdes le han salido.

¡El olmo centenario en la colina
que lame el Duero! Un musgo amarillento
le mancha la corteza blanquecina
al tronco carcomido y polvoriento.

No será, cual los álamos cantores
que guardan el camino y la ribera,
habitado de pardos ruiseñores.

Ejército de hormigas en hilera
va trepando por él, y en sus entrañas
urden sus telas grises las arañas.

Antes que te derribe, olmo del  Duero,
con su hacha el leñador, y el carpintero
te convierta en melena de campana,
lanza de carro o yugo de carreta;
antes que rojo en el hogar, mañana
ardas de alguna mísera caseta,
al borde de un camino;
antes que te descuaje un torbellino
y tronche el soplo de las sierras blancas;
antes que el río hasta la mar te empuje
por valles y barrancas,
olmo, quiero anotar en mi cartera
la gracia de tu rama verdecida.
Mi corazón espera
también, hacia la luz y hacia la vida,
otro milagro de la primavera.

Soria, 1912

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Consejos

Sabe esperar, aguarda que la marea fluya,
-así en la costa un barco- sin que el partir te inquiete
Todo el que aguarda sabe que la victoria es suya
porque la vida es larga y el arte es un juguete.
Y si la vida es corta
y no llega la mar a tu galera,
aguarda sin partir y siempre espera,
que el arte es largo y, además, no importa.

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Meditación del Día

Frente a la palma de fuego
que deja el sol que se va,
en la tarde silenciosa
y en este jardín de paz,
mientras Valencia florida
se bebe el Guadalaviar
-Valencia de finas torres
bajo el lírico cielo de Ausias March,
trocando su río en rosas
antes que llegue a la mar-
pienso en la guerra. La guerra
viene como un huracán
por los páramos del alto Duero,
por las llanuras del pan llevar,
desde la fértil Extremadura
a estos jardines de limonar,
desde los grises cielos astures
a las marismas de luz y sal.
Pienso en España, vendida toda
de río a río, de monte a monte,
de mar a mar.

Valencia, febrero de 1937

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De Mar a Mar

De mar a mar entre los dos la guerra,
más honda que la mar. En mi parterre
miro a la mar que el horizonte cierra.
Tu asomada, Guiomar, a un finisterre

miras hacia otro mar, la mar de España
que Camoens cantara, tenebrosa.
Acaso a ti mi ausencia te acompaña.
a mí me duele tu recuerdo, diosa.

La guerra dio al amor el tajo fuerte.
Y es la total angustia de la muerte,
con la sombra infecunda de la llama

y la soñada miel de amor tardío,
y la flor imposible de la rama
que ha sentido del hacha el corte frío.

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A  Lister
Jefe en los ejércitos del Ebro

Tu carta - oh noble corazón en vela,
español indomable, puño fuerte-,
tu carta, heróico Lister, me consuela
de esta, que pesa en mí, carne de muerte.

Fragores en tu carta me han llegado
de lucha santa sobre el campo ibero;
también mi corazón ha despertado
entre olores de pólvora y romero.

Donde anuncia marina caracola
que llega el Ebro, y en la peña fría
donde brota esa rúbrica española,

de monte a mar, esta palabra mía:
“Si mi pluma valiera tu pistola
de capitán, contento moriría”..

Barcelona, Junio de 1938

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Bibliografía

  • Bernard Sesé – Antonio Machado (1875 – 1939) Biblioteca Románica Hispánica. Editorial Gredos, Madrid 1980. Versión española de Soledad García Mouton.- 2 tomos.
  • Ramón de Zubiría.- La poesía de Antonio Machado.- Biblioteca Románica Hispánica. Editorial Gredos, Madrid 1955.
  • José Luis Cano.- Machado.- Salvat, Barcelona, 1986.
  • Arturo Serrano Plaza. Antonio Machado, Editorial Schapire, Buenos Aires 1944.
  • José Bergamín y Antonio Prados.- Obras completas de Antonio Machado.- Editorial Séneca, México 1940.
  • Arturo Ramoneda- Machado (Antología Poética) Alianza Editorial, Madrid 1995.
  • Miguel Pérez Ferrero.- Vida de Antonio Machado y Manuel. Ediciones Rialp. Madrid, 1947.
  • Antonio Machado.- Cuaderno de Literatura (Baeza 1915) Editorial Iqueima.- Bogotá 1952.
  • José Montero Padilla.- Antonio Machado en su Casa – Museo de Segovia. Editorial Everest, León (España) sf

Cronología de Antonio Machado

  • 1875. El 25 de julio nace Antonio Machado en el Palacio de las Dueñas de Sevilla.
  • 1883. Se traslada con sus padres y hermanos a Madrid.
  • 1899. Primer viaje y permanencia en París. Encuentro con Rubén Darío. Regreso a Madrid.
  • 1902. Segundo viaje a París. Es nombrado Canciller del Consulado de Guatemala.
  • 1903. Publica “Soledades”. Favorable acogida del público y la crítica.
  • 1907. Llega a Soria, donde ha obtenido la cátedra de Lengua Francesa en el Instituto de la ciudad. En diciembre conoce a Leonor Izquierdo. Publica  “Soledades, Galerías y Otros Poemas” (refundición y ampliación del libro anterior)
  • 1909. Se casa con Leonor Izquierdo.
  • 1911. Tercer viaje a París, acompañado de su esposa. Asiste a los cursos de Bergson y Bedier en La Sorbona. El 14 de julio se manifiestan los primeros síntomas de la tuberculosis en Leonor.
  • 1912. El 1° de agosto muere Leonor Izquierdo. Dolor, desolación y soledad. En junio ha publicado “Campos de Castilla”.
  • 1912 - 1917. Traslado al Instituto de Baeza. Licenciatura en Filosofía y Letras. Lecturas de Heidegger,. Correspondencia con Unamuno. Encuentro con Federico García Lorca.
  • 1917. Publicación de “Poesías escogidas”. Primera edición de “Poesías completas”.
  • 1918. Obtiene una cátedra en Segovia. Hace permanentes viajes a Madrid.
  • 1924. Publica “Nuevas Canciones”.
  • 1928. Conoce a Pilar Valderrama (“Guiomar”) su nuevo y gran amor.
  • 1931. Instauración de la República. El gobierno le propone trasladarse a Madrid, donde se hace cargo de una cátedra en el Instituto Calderón de la Barca.
  • 1936. Publica su libro en prosa “Juan de Mairena”. Cuarta edición de “Poesías Completas” (aumentada). El 18 de julio estalla la Guerra Civil Española.
  • 1937. Marcha con su familia a Valencia (Rocafort).
  • 1938. Traslado a Barcelona.
  • 1939. Sale de España el 22 de enero. Llega el 27 a Colliure, donde muere el 22 de febrero.

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