¿Cuándo te Casas?

Índice del artículo

Respuesta de Gabriel García Márquez a la crónica ¿Cuándo te casas?

La Importancia de Llamarse Maruja

Por Gabriel García Márquez.  Entre Cachacos, Volumen 2

La gente soltera de ambos sexos y desde cuando llega a esa edad que las señoras llaman un poco criptográficamente “edad de merecer”, tropieza cuatro veces al día con una pregunta: “¿Cuándo te casas? Es una fórmula social, una de esas preguntas convencionales que no requieren necesariamente una respuesta, pero que a cierta edad del interpelado puede convertirse en un serio motivo de preocupación.

La escritora Maruja Vieira, primero por ser mujer, después por ser excepcionalmente atractiva y después por ser escritora –pero antes que todo por ser soltera- ha debido sortear esa pregunta en numerosas ocasiones, y lo ha hecho con tanta gracia y habilidad que después de leer su artículo en el último número de Dominical sería por lo menos una tontería preguntarle a Maruja Vieira cuándo se casa. En este artículo están dadas todas sus respuestas. Las respuestas de ella como mujer soltera y atractiva. Pero no todas las de la escritora –la excelente poetisa, pues para haberlas dado sería preciso que Maruja Vieira hubiera tenido en cuenta el punto de vista de los hombres que todavía no se han casado con escritoras de prestigio.
       
Cualquier hombre soltero, de esos que todavía creen ingenuamente en la fórmula convencional de que es el hombre quien manda en su casa porque se lo han oído decir a los gallos, sentiría por lo menos un incómodo escozor espiritual frente a la comprometedora posibilidad de casarse con una escritora. Es la amenaza de perder para siempre la importancia de llamarse Ernesto, por ejemplo, para convertirse sacramentalmente en algo tan honorable pero al mismo tiempo tan impersonal como “el esposa de Gabriela Mistral”, también, por ejemplo.

Casarse con una escritora de prestigio- piensan tontamente los hombres solteros- es sin duda un honor, pero un honor demasiado estrepitoso y apabullantes para quienes consideran que ya es suficiente peligro para sus complejos, el hecho de casarse con alguien que sepa mejor que ellos cómo se remiendan las medias.

Imprimir Correo electrónico