Poesía

Eduardo Cote Lamus

Acabo de saber
cómo fue aquel camino de tu entierro.
te llevaban, Eduardo, por los montes,
por los ásperos riscos que llaman Santander.
 
De todas las pequeñas aldeas silenciosas
venía gente a caballo.
Lloraban unos, otros sacaron sus guitarras
y te cantaron coplas
que se mezclaban con las lágrimas.
Llevaron a los niños,
tus ahijados,
para que te miraran. Para que vieran
cómo la muerte se convierte en árbol.
 
Fueron veintiocho entierros
en los veintiocho pueblos con campanas.
 
Ahora quedan tus hijos
bajo el cielo de plomo azul
de Cúcuta,
sobre la tierra dulce y dura
de la frontera de la patria.
 
Una mujer
levanta su frente sobre el llanto,
camina hacia el futuro,
con ellos con nosotros,
para siempre.

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