Poesía

Dulce Amiga Lejana

A Ruth Cepeda Vargas

Me dices que me aguarda tu clara ciudad lenta,
que me aguardan sus calles, su rìo, sus violetas.
Dulce amiga lejana, gracias por tus palabras,
por tu risa callada, por tus manos fraternas.
 
Gracias por tu recuerdo que me acompaña, tìmido,
silencioso y seguro como el alma del agua.
Por decirme, en mis horas de amarguras inútiles,
que el dintel luminoso de tu puerta me aguarda.
 
Volverè, tù lo sabes. No es posible apartarse
por màs tiempo del àmbito de las cosas amadas.
Vivo en nieblas de asombro, sin saber el camino,
roto el sueño de enero por la luz implacable.
 
Volverè y hablaremos como siempre en las tardes,
en el parque de lirios amarillos. La estatua
tenderà inmensamente su mirada de piedra
sobre un mar apacible, de cenizas doradas.

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