Poesía

Enrique El Navegante

En el amanecer del dieciocho de mayo
zarpó el “Santa Eulalia”.
El capitán iba en el puente de mando.

El viejo marino sabio
volvió a encender su pipa
y consultó un antiquísimo astrolabio.

Allí estaban sus libros, intactos,
el arco y las flechas,
los juegos, los discos, los gatos.

Nos quedamos en tierra, mirándolo partir
en su último viaje inesperado.

¿Va rumbo al Ártico, donde el bisabuelo
buscaba la expedición perdida
del Capitán Franklin?

Navegará siempre en la noche,
recorriendo la Via Láctea,
señor de sombras y de música,
de rompecabezas y máquinas.

Después anclará en una estrella
de la constelación de Tauro
y cuando miremos al cielo
en las noches claras,
veremos brillar las luces
del “Santa Eulalia”.

foto: Enrique Uribe White, foto de Ana Mercedes Vivas.

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