Poesía

Mercedes Sosa

Amiga inolvidable
4 de octubre de 2009

Ese domingo
amaneció un poco más tarde.
 
La primavera de Buenos Aires
se había detenido, asombrada.
 
Largas filas dejaban en las calles
las huellas de pasos perdidos.
 
Sonaban bombos y tamboras
y ponchos rojos revolaban.
 
No quedaba una flor en los jardines,
todas estaban en las manos
de mucha gente que lloraba.
 
Hombres, mujeres, niños,
estudiantes, ancianos.
 
Los músicos se volvían poetas
y todos los poetas cantaban.
 
Mercedes, contigo
se nos fue un pedazo del alma.
 
Nos queda
la imagen de ese muchacho
que en la multitud te buscaba.
 
A Fabián Matus

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