Poesía

Una Caricia Larga

Para Fernando Garavito

Era de madrugada
y el mundo estaba solo.
 
Del cielo se habían ido
las últimas estrellas.
 
El viento aceleraba
una caricia larga
que hacía cerrar los ojos…
 
Al abrirlos de nuevo
vio unos cabellos rubios
y unos pies que danzaban.
 
Ya nunca más estaría solo.

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