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Autora: Maruja Vieira
Foto: Ana Mercedes Vivas

TIERRA YERMA

La veía de lejos…
Aquella soledad de campo sin espigas,
de viento sin canciones y noche sin hogueras.

No me había detenido
a escuchar el lamento de la semilla inquieta,
caída con su inútil dulzura de promesa
sobre la desolada comarca de la piedra.

No sentía la inmensa,
infinita amargura del árbol cuya sombra
no hace crecer la hierba.

Hoy estuve en silencio,
mientras las horas lentas rodaban por mi frente.

Y sentí mi vacío, mi soledad total de tierra y cielo.

Tendí las manos frías
y el aire en ellas fue pesado y tenso
como un arco de sombra. Alcé la frente
y la luz se detuvo ante mis ojos
sin cruzar el umbral, amarga, absorta…
¡hondura inútil de la tierra estéril!