Poetas de Venezuela

Jean Aristiguieta

El tremendo juez que es el tiempo poda. Inflexible, lo artificial y sólo deja en la historia de una época literaria aquello que es puro y auténtico. Así queda la poesía de Jean Aristeguieta, pura y valerosa, en la historia literaria de Venezuela y de Hispanoamérica.
Porque Jean es poeta verdadera y "Poeta es fiebre de pasión sencilla / cuando todos adoran falsos ídolos".."Poeta es dar la sangre alucinada para alcanzar la cruz de la belleza".
Jean es poeta.La poesía es su pasión, la poesía es su patria. "Padezco su violencia, su aislamiento/ y ya nada me puede vencer completamente". Las palabras de Jean surgen de su propio corazón, del corazón de la poesía "Corazón incendiado por la belleza/ No importa que te persigan/que te inventen palabras oscuras/ marcha con tu signo clarividente/ avanza hasta iluminar el horizonte/ no escuches el odio de tus enemigos/sigue creyente de toda verdad / hasta el viento, hasta el silencio/ entrega tu mensaje heroico/ que te hieran, sí, que te atormenten/saldrás más transparente, más constante/ de la prueba visionaria.”.
Jean, bandera iluminada, río musical, Jean rodeada de ángeles nocturnos, Jean de Venezuela, con su canto de amor y sus caminos que llevan lejos, infinitamente más lejos, siempre más lejos y más alto. Jean universal por la Venezuela que ella canta con la voz que todos los poetas quisieran tener para hablar de la patria... Jean... Poeta!

Un libro de Jean

Son hermosos los libros pequeños. Tienen no se que de tierno y brillante, de gota de agua, de rayo de luz. Algo infantil y desprevenido, que nos hace llegar a ellos con más confianza de la que nos inspiran los grandes libros solemnes.

Hermoso es este libro de Jean Aristeguieta que acaba de aparecer editado en España, en la Colección "Doña Endrina". Pequeño y luminoso, diamante exacto de la prodigiosa cantera poética de Jean, "luz de Guasipati, hija de Venezuela" se titula "Embriaguez de mi pulso". Se imprimió en Madrid en la Calle Elvira. Trae dibujos del poeta Luis Alvarez Lencero. Lleva a España y trae de regreso a Venezuela un mensaje poético de incomparable altura.

En estas breves veinte páginas está resumido tanto aliento lírico, está contenida tanta fuerza... La fuerza de la voz de Jean Aristeguieta, llena de luceros y de tempestades como su Guayana misteriosa plena de horizontes y ardida de esperanza como la Venezuela que ella encarna, ama y canta:

"Canto, canto desencadenada y elemental
iluminada tan solo por el amor,
convencida del precio desesperado de la poesía".

Porque Jean, tal como lo dice Antonio Fernández Molina en el Pórtico para Jean Aristeguieta "es un poeta en el sentido puro de la palabra. Un poeta arrebatado, incontenible. Nada en la poesía de Jean parece que responda a un esfuerzo, que esté dentro de las reglas de determinada tendencia o ideología, sino que está dicho y vivido sin remedio, por necesidad de su propia naturaleza".

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