Poetas de Venezuela

Julio Morales Lara

Inicié a través de los versos y de la amistad de Julio Morales, este amor por Venezuela que sigue siendo razón y signo de mi vida.

Aprendí a conocer Aragua antes de verla en realidad tangible...

Un domingo, calor y fastidio
En un pueblo tranquilo de Aragua,
un sol bravo en las calles, realengo
y un samán conquistando la plaza.

Julio Morales Lara tenía una sonrisa que era como un amanecer llano adentro... Amaba al sol y él mismo llevaba el sol consigo, el sol de Aragua y Carabobo, sol de los heroes lanceros...

Está vestido de Gloria
el viejo lancer
de aquel !Vuelvan caras!

Venezuela de Julio Morales, Venezuela de Pedro Sotillo que "tiene un corazón armonioso" porque entre la piedra de las monumentales construcciones, mientras los edificios corren buscando el cielo, la venezolanidad "agua arisca que se pintó de cielo, que cantó como un pájaro en la jaula" sigue fluyendo, alegre, como la voz del agua dentro del tinajero.

Es el poema más hermoso de Julio Morales Lara: "El tinajero"

Tinajero,
tienes un corazón armonioso.

El agua
que aprendió a cantar en la montaña
se metió como un pájaro
en tu jaula. El agua arisca
que aprendió a cantar
como los pájaros,
que corrió por la quebrada,
que se pintó de cielo
no olvidó su canta
entre tu jaula.

Tinajero,
no tuviste corazón
hasta que el agua se metió en tu jaula.
Eras sordo y adusto como un viejo
y hasta daba miedo contemplar tus rejas.

Hoy tienes voz y frescuras de mujer,
sabes cantar con voz clara
el ritmo de tu corazón
de piedra bárbara.

Tinajero,
esta noche has cantado tanto
que la tinaja se colmó de agua
y se ha dado a cantar alegremente...

Para Julio Morales Lara, Venezuela era la madre, la hija, la novia... Con unción emocionada decía su nombre, para nuestros oídos ansiosos de escuchar su mensaje clarísimo... Venezuela:

Venezuela del llanero,
caballero de cotiza y garrasí...

Hombre fuerte de las tierras sin jorobas,
creo en ti.

Venezuela en la dulce y monorrítmica voz del tinajero, en la copia faramallera del Llano, en el tambor despierto de la noche de San Juan:

Noche de San Juan, vino del cañal,
un tambor despierta su ritmo ancestral.
La mistela empuja su rudo cantar,
las coplas dan tumbos dentro del maizal.

"San Juan va contento y yo también.
así como vamos
vamos bien.”

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