Mapa de Caracas

Recordando a Antonia Palacios

Conservo el mapa de Caracas, porque a Caracas hay que recorrerla con mapa y brújula y la brújula es el corazón que va hacia tu casa, Antonia Palacios, tu casa de la Avenida de Las Mercedes del Rosal...

Sueñan con árboles y flores los nombres de las avenidas del Este: Avenida de los Castaños que me vio pasar y soñar...

Silenciosa avenida que tiene a un lado la Avenida de los Jabillos de anchas hojas luminosas y al otro la Avenida de los Samanes, que forman bóvedas de sombra nocturna. Hacia abajo, la Avenida de los Cedros, a la izquierda la Avenida de las Acacias, a la derecha la Avenida de los Jardines y allá arriba la Avenida de las Palmas, donde Arturo Uslar Pietri vive entre libros, una pajarera multicolor y los rostros claros de los hijos y de la dulce Isabel Braun.

San Rafael de la Florida... Avenida de las Rosas, Avenida de los Almendros, Avenida de los Naranjos. Luego, hacia el trueno gris de la ciudad, un concierto de países y banderas: Avenida Méjico, Avenida Buenos Aires, Avenida Río de Janeiro, Avenidas Bogotá, Lima, Panamá, Paraguay, Chile... Es la urbanización de Los Caobos.  Cruza el parque, por donde alguna vez paseamos al trote del último coche de caballos, la Avenida Mosquera.

Hacia el Ávila, desde la Avenida Andrés Bello, nombres de santos:  Santo Domingo, San Fidel, San Pascual, San Juan Bosco, San Luis, San Pedro, San Federico, Nuestra Señora de Coromoto...  Por San Bernardino los nombres son de historia y de patria: Avenida Guaicaipuro, Avenida Sorocaima, Avenida Diego de Losada, Avenida Mariscal Sucre, Avenida Soublette, Avenida José María Vargas, Avenida Manuel Felipe de Tovar, Avenida José Félix de Ribas, Avenida Cristóbal Mendoza, Avenida Mariano Montilla, Avenida Marqués del Toro, Avenida Germán Roscio, Avenida de los Próceres.  Y la Avenida del Panteón que tantas veces nos condujo al lugar donde vela el Libertador su eterna vigilia.

Después el centro de Caracas, con sus pregones, sus lenguajes, su océano de gentes, de razas, de países.  Como un rosario de tradición desgranan sus nombres las esquinas... No se podría andar sin mapa por esas calles que hierven de progreso y ahora voy por el recuerdo con este mapa de afecto que tu nombre y tantos nombres amigos escriben sobre mis rutas colombianas!

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En diciembre baja del Ávila, exactamente desde Galipán y con singular ímpetu, un frío tan cortante, tan absoluto y con tanta personalidad que los caraqueños le tienen apellido: lo llaman “Pacheco”.  “Ya viene Pacheco” dicen,  buscando la ropa de lana en los primeros días de diciembre.

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